La respuesta es sí, eso es lo que sucedió en 1981 cuando nuestro protagonista de hoy ganó el Campeonato Europeo de Turismos por delante de marcas como BMW, AUDI, ALFA ROMEO o FORD. Aunque es una victoria con un matiz que desvelaré al final, centrémonos primero en el coche que nos ocupa.
Estamos hablando del Skoda 130 RS, un pequeño coupé que contaba con un motor de cuatro cilindros refrigerado por agua con control de válvulas OHV montado detrás del eje trasero. Fue la clásica configuración de “todo atrás” (motor y tracción en la parte trasera del vehículo) la que dio pie a su mítico apodo “El Porsche del este”.
Skoda 130 RS - Andreas Leue - Tourenwagen
Para conocer su origen debemos retroceder a 1975, año en el que nace para sustituir al Skoda 180 RS y 200 RS, los primeros en llevar la mítica denominación de la marca RS (Rally Sport) Estos dos modelos no pudieron ser homologados para competir en el extranjero, quedando destinados a competiciones de la extinta Checoslovaquia. Es por eso que desde la marca de Mladá Boleslav se trabajó en un sustituto, aplicando toda la experiencia acumulada en los modelos anteriores, dando lugar al verdadero campeón y a la postre, leyenda del automovilismo checoslovaco, el Skoda 130 RS.
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El pequeño coupé contaba inicialmente con un motor de 1289 cc que en versiones posteriores llegaría a 1299,6 cc que le permitían competir en la categoría de menos de 1300 cc. El motor contaba con cilindros y cárter de aluminio evolucionado a partir de los motores de cuatro cilindros de producción de serie, pero a diferencia de estos, contaba con una culata de hierro fundido con ocho válvulas y lubricación por cárter seco. La potencia inicial era de 112,5 CV a 7500 rpm la cual fue evolucionando hasta los 142 CV a 8500 rpm finales durante todo el desarrollo del coche de carreras.
El debut en competición se produjo en el año 1975, durante esa temporada ya demostró de lo que era capaz quedando en tercera y cuarta posición en su primera aparición en el campeonato Europeo de Turismos en el circuito de Brno. En 1978 disputaron la temporada completa, ya que hasta ese año tan sólo corrían en los circuitos del Bloque del Este, quedando en tercera posición en la clasificación de constructores, al año siguiente alcanzaron el segundo puesto y en 1980 quedarían de nuevo terceros por detrás de AUDI y BMW siendo primeros en su categoría. Pero fue en 1981 cuando cosecharon su mayor logro alzándose con el campeonato para sorpresa de todos.
Aunque como dije al principio hay un matiz que es necesario contar. En ese campeonato corrían coches tales como BMW 635 csi, Ford Capri 3.0 o Alfa Romeo GTV6, entonces ¿Cómo el pequeño Skoda 130 RS pudo ganar el campeonato de constructores por delante de máquinas que le doblaban en cilindrada y potencia? Recordemos que el coupé checoslovaco tenía un motor 1300 cc que desarrollaba 140 CV mientras que el BMW tenía un motor 3500 cc superando los 300 CV.
Esto fue posible gracias al reglamento del propio campeonato, que estaba dividido en tres divisiones diferentes. División 1 (gran cilindrada), División 2 (cilindrada media) y División 3 (Pequeña cilindrada) en esta última competía el Skoda 130 RS. El campeonato no otorgaba los puntos según la posición general en la meta, sino según la posición dentro de cada División (cilindrada). Mientras que en las otras divisiones los coches se repartían las victorias quitándose puntos unos a otros, Skoda fue clara dominadora de la División 3, coches hasta 1300 cc, donde también estaban coches como el Volkswagen Golf GTI, Fiat Ritmo 75 o el Audi 50. En esta categoría se alzó con 7 victorias de 8 posibles dándole el campeonato tanto en la división 3 como en el cómputo global por los puntos sumados a lo largo de toda la temporada.
No sólo en las competiciones de circuito obtuvo buenos resultados, también cosechó éxitos en el mundo de los rallyes, donde se convirtió en un coche sumamente temido en las competiciones de baja cilindrada, ganando en su categoría rallyes tan míticos como Montecarlo, Acrópolis o el RAC de Inglaterra en varias ocasiones.
Versión de rally (izquierda) y versión de circuito (derecha) del Skoda 130 RS.
A pesar de no haber batido en pista a máquinas muy superiores no hay que restar mérito a los logros obtenidos por este pequeño coche que sigue siendo una leyenda, consiguiendo las primeras victorias internacionales de la marca. En mi opinión sus éxitos son una hazaña memorable ya que hay que tener en cuenta el contexto de la época, en la que SKODA estaba notablemente más atrasada tecnológicamente que las marcas occidentales, no por falta de capacidad de sus ingenieros, sino por la economía planificada y el control político del bloque soviético, que bloqueaba la inversión en modernización y prohibía el desarrollo de tecnologías avanzadas para no superar a marcas de la propia Unión Soviética.
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